Sepa cómo elegir la cámara adecuada
Los precios varían según las características técnicas de los equipos. Siguen bajando de precio cada día, Estas se conectan con la computadora fácilmente y es posible enviar las imágenes por mail y chat a los familiares y amigos en varios segundos.
No usan rollos de película y las imágenes pueden verse en el momento de sacarlas y permiten volver a disparar si algo salió mal. La importancia de conocer la capacidad de memoria y la definición en millones de pixeles.
Sin embargo, en el momento de comprar una cámara digital la oferta puede ser abrumadora, y no del todo fácil de comprender. Le sugerimos estos quince consejos para tener en cuenta antes de adquirir un equipo de este tipo.
Haga una lista de compra:
Lo principal es determinar de antemano qué uso se le va a dar a la cámara. De eso dependerá qué características deberá tener el equipo y, finalmente, cuánto costará.
Por lo tanto, antes de salir de compras, hay que hacer una lista de necesidades: en qué tamaño se van a imprimir las fotos, si se la usará para instantáneas, si hace falta que grabe video con sonido, si es necesario un modo manual o semiautomático para tomar imágenes en condiciones especiales, y cuántas imágenes se querrán almacenar en la máquina simultáneamente.
Si se van a imprimir fotos en un tamaño de hasta 20 x 25 centímetros, una cámara con resolución de 4 megapixeles (MP) es suficiente. Así que para los tamaños más comunes de fotos familiares (10 x 15 cm y 13 x 18 cm) los equipos de 3,2 MP alcanzan.
Como el tamaño del sensor que capta las fotos es uno de los factores que más influye en el precio, no conviene gastar en máquinas de más de 8 MP, si no hay un motivo razonable para esto. Tampoco es buena idea comprar un equipo por debajo de los 3 MP.
"Megapixeles" ¿ Es la palabra clave de las cámaras digitales?
Significa "millones de pixeles" y se obtiene multiplicando el alto por el ancho de las imágenes que la cámara captura. No obstante, hay que asegurarse de que el número publicitado sea el que efectivamente usa la cámara, porque unos cuantos pixeles se emplean en tareas de control no directamente relacionadas con el tamaño de las fotos.
Ante la duda, hay que constatar el tamaño óptimo de impresión en papel que permite la cámara.
Instantáneas:
Las cámaras digitales domésticas sufren un retraso desde que se aprieta el disparador y efectivamente se toma la foto. Por esto, si se la va a usar la cámara para instantáneas, las máquinas convencionales (las que usan rollos) siguen teniendo ventaja en esa área.
La otra opción es adquirir un equipo profesional o semiprofesional cuyo retardo sea muy bajo o nulo. Hay que consultar siempre este dato antes de comprar, porque el retraso puede ser de hasta un segundo. En algunas máquinas el retardo puede reducirse significativamente enfocando manual, bloqueando la exposición, y desactivando la visualización previa.
En general, las cámaras domésticas son 100% automáticas y, aunque esto es muy cómodo, no sirve para tomar un retrato a contraluz o con poca luz. Sin embargo, ya hay equipos para el hogar que ofrecen cierto grado de control manual; las profesionales siempre ofrecen controles manuales, además de los modos automáticos.
Si se van a tomar fotos en condiciones especiales, hay que verificar que la máquina tenga algún modo manual o semiautomático. Si está estudiando fotografía, una cámara digital totalmente automática no es una buena inversión.
Sonido:
Prácticamente todas las cámaras digitales pueden grabar video. Pero algunas no registran el sonido. Si se necesita audio en las filmaciones, hay que verificar que la máquina venga con un micrófono.
Video:
Las cámaras digitales, aunque filman videos, lo hacen en calidad bastante baja. Si el objetivo es grabar películas, es preferible adquirir una filmadora digital, aunque son mucho más caras que las cámaras de fotos.
Memoria:
Algunas cámaras traen cierta cantidad de memoria interna. Por ejemplo, 16 o 32 megabytes; a grosso modo, se pueden guardar en JPG unas 15 fotos de 5 megapixeles en una memoria de 32 MB.
Las que no traen memoria interna se venden con una tarjeta de memoria de más o menos de tamaño pequeño. Ninguna cámara sale a la venta sin memoria. La memoria equivale al rollo de película fotográfica: puede guardarse cierta cantidad de fotos allí, y no más (a menos que empiece a borrar fotos ya tomadas).
Por eso, si hace falta guardar muchas imágenes, añada al precio del equipo el valor de una tarjeta adicional de memoria de 256, 512 o más megabytes. Para tener en cuenta: cuanto mayor es la resolución de la cámara, más memoria ocupa cada imagen.
Zoom:
En general, estos equipos ofrecen un zoom óptico y otro digital. Debe tomarse en cuenta sólo el óptico. El zoom óptico de las máquinas hogareñas está en el orden de 3X.
El zoom digital amplía la imagen usando cálculos matemáticos y el resultado, aunque aceptable para imágenes documentales, no tiene buena calidad. No conviene comprar una cámara sin zoom o sólo con zoom digital.
Conexión con la PC:
Las cámaras se conectan a la computadora usando un puerto llamado USB (Universal Serial Bus) a través de un cable. Si la PC que se va a usar para almacenar definitivamente las fotos tiene USB 2.0, es preferible comprar un lector de tarjetas con esta clase de puerto, que es más rápido que la versión anterior.
Confort:
No es mala idea manipular la cámara que se ha decidido comprar. Algunas son más fáciles de manejar que otras. Conviene probar las funciones básicas, como tomar y borrar fotos y cambiar de modo (paisaje, retrato, macro) y manejar un rato el equipo para sentir si se ajusta cómodamente a nuestras manos.
Pantalla. Las cámaras traen una pantalla para visualizar la toma que se está haciendo y ver las fotos registradas en la memoria. Cuanto más grande sea la pantalla, mejor. Pero también hay que verificar que sea visible a la luz del día.
Visor:
El visor óptico convencional debe ser claro, confortable y tener ajuste de dioptrías. Parece un detalle menor, pero para quienes usan lentes es muy incómodo tenerlos puestos para sacar fotos y, por lo tanto, se necesita un ajuste para ver claramente lo que se va a fotografiar. Algunas cámaras no traen visor óptico; es conveniente, sin embargo, que vengan con este accesorio, que se usa en lugar de la pantalla para ahorrar baterías.
Presupuesto:
Decida un presupuesto de antemano. En tecnología es fácil tentarse con más opciones y terminar gastando mucho más. Algunas de esas opciones quizá no son necesarias. En el caso de las cámaras digitales domésticas, los precios van de100 a 600 dólares, para equipos de 3 a 8 MP.
Estuche:
Si la máquina no trae un estuche acolchado, hay que adquirir uno. Estos equipos, aunque con menos partes móviles, también son también sensibles a los golpes.
Baterías y cargador:
Si el fabricante ofrece un cargador para las baterías de la cámara y no se está seguro de que cargadores de terceros funcionen igual, es preferible adquirir el del fabricante.
También es prudente adquirir un par adicional de baterías recargables para poder seguir usando la cámara mientras las otras pilas se cargan. Las cámaras consumen mucha energía y no hay nada peor que quedarse sin batería justo cuando aparece la mejor toma del día.
