Por: Carlos Bastón
Si en la fotografía convencional era importante realizar una toma fotográfica con una exposición correcta, sobre todo con película diapositiva, ahora con las tecnologías de captura de imagen digital se convierte en un elemento fundamental que determina la calidad de la imagen realizada.
Nada podemos hacer con tener una cámara muy profesional, con un gran automatismo, con un grupo elevado de opciones y controles, tanto automáticos como manuales, si al final descuidamos la exposición y con ello ponemos en peligro la toma de la imagen que nos permita una fotografía con óptima calidad.
Hay un criterio popular muy generalizado que fabrica el criterio erróneo de que la computación hace milagros. Pero no se confíe con ello, si una imagen esta mal expuesta, poco puede hacer el PhotoShop u otro software procesador de imágenes para incorporarle la calidad y la información que no fue tomada de la escena en el momento de la toma fotográfica.
Es un gran error pensar que al utilizar cámaras digitales en modo "Automático" nos facilitara que la cámara tenga en cuenta todos los aspectos técnicos y que lo único que el fotógrafo debe hacer sea encuadrar, y apretar el disparador. Si se piensa de esta manera es difícil realizar excelentes tomas fotográficas con la técnica fotográfica digital.
Normalmente pensamos que, el modo de fotografía que se marca con la letra "A" indica prioridad de la apertura y no "Modo Automático". Utilizando este modo, con la medición puntual a través de la lente, la prioridad a la apertura puede ayudar a obtener una exposición mucho más correcta.
Si de verdad se desean obtener buenas fotos de una forma conciente, no debemos que caer en la trampa de utilizar la exposición en "Automático", “P”, “A” u otra combinación automática o semi automática, ya que en cualquiera de los modo, incluso en el "Modo Manual" no se puede perder de vista la selección conciente de la exposición correcta.
La elección de una combinación correcta de abertura y velocidad de obturación es decisiva, porque determina la cantidad de luz que llega a la película o al censor de la cámara digital. El término exposición se expresa entonces como una combinación de los tres factores: diafragma y tiempo de exposición por un lado y sensibilidad de la película o del censor por la otra.
Una cámara con exposímetro incorporado puede indicar la exposición correcta si el sujeto se encuentra uniformemente iluminado, siempre que las proporciones de las áreas de negro y de blanco sean idénticas, pero no siempre en la realidad esto ocurre así, por lo que se hace necesario utilizar la experiencia y las mediciones de la luminancia de la escena a la hora de determinar la exposición adecuada para cada sujeto para cada condición de iluminación y de contraste de la escena.
Obtener una exposición correcta es el primer paso para que la fotografía resulte interesante. Si la imagen presenta defectos de exposición, será difícil apreciar los otros aspectos de la fotografía, por muy interesante que pueda ser el sujeto o contenido retratado. En algunas ocasiones te encontrarás con dificultades para poder comprobar si la exposición es la correcta.
Las pantallas LCD son muy útiles, pero en condiciones de mucha luz ambiente no resulta fácil el visionado de las imágenes. Si es así, deberás ingeniártelas para poder proteger la pantalla de la luz ambiente sobre todo en exteriores para comprobar los resultados de la toma realizada.
Habitualmente consideramos como correcta una fotografía que ha sido expuesta de forma que reproduce los tonos de la imagen, desde las zonas más claras hasta las más oscuras. Estamos habituados a captar a simple vista como idónea una combinación de brillo y contraste que recorra desde los tonos oscuros a los claros.
(Continuara)
